…porque siempre hay peligros, no olvidar.
Tabaré VIERA
26-1-2012
Como todos los años, desde la aprobación por parte de la Asamblea General de Naciones Unidas de la resolución 60/7 en noviembre de 2005, mañana 27 de enero se celebra el Día Internacional de Conmemoración Anual en Memoria de las Víctimas del Holocausto del Pueblo Judío.
El propio Secretario General de ONU entonces, describió este día especial como «un importante recordatorio de las enseñanzas universales del Holocausto, atrocidad sin igual que no podemos simplemente relegar al pasado y olvidar».
Siempre tuve un especial sentimiento con respecto a lo que fue la brutal persecución, maltrato aberrante y asesinato sistemático y masivo de más de seis millones de inocentes seres humanos de diverso género y edades por el solo hecho de pertenecer a un determinado pueblo. Porque fue la mayor afrenta a los más elementales derechos humanos y por lo que significó en su momento, la glorificación del régimen nazi y de su líder, el monstruo Adolfo Hitler.
Sentimientos, de asco a lo que llegó a hacer el gobierno de una nación poderosa cegada por el fanatismo y de solidaridad con las víctimas y sus familias y con ese pueblo perseguido, el digno pueblo judío.
Este año particularmente, tengo esos sentimientos re fortalecidos. Tuve el inmenso honor de visitar el Estado de Israel, en el marco de una misión de Legisladores Latinoamericanos, convocados por ADL (Liga Antidifamación, fundada en 1913).
En el marco de ese evento estuvimos en el Museo de la Historia del Holocausto en Yad Vashem, al sud oeste de Jerusalén; allí está el testimonio terrible, las pruebas irrefutables del oprobio nazi. Fotografías, archivos y relatos, así como también objetos, documentos y testimonios reales de sobrevivientes de los campos de concentración y exterminio son las evidencias más que suficientes de este horror de la humanidad, que increíblemente hay quienes pretenden negar.
El memorial consta de varios edificios: una cámara de la memoria, un museo histórico, una galería de arte, los archivos, el Valle de las Comunidades Destruidas, un centro educativo, la Sala de los Nombres donde están colocándose y recopilando la historia de cada uno de los 6 millones de judíos asesinados y el Memorial de los Niños, el homenaje (que conmueve hasta llegar a las lágrimas), al millón y medio de niños muertos en la Shoah, representados por otras tantas lucecitas de velas que brillarán eternamente en la oscuridad de la miseria humana.
Un paseo revelador que va simbólicamente desde el ascenso nazi al poder de Alemania, hasta la memoria y homenaje a las víctimas y la salida imponente y luminosa hacia la Tierra Prometida, la libertad y el futuro de un pueblo milenario, valiente y trabajador.
El 27 de enero fue elegido para conmemorar el Día Internacional de Recordación del Holocausto porque en esa fecha, en 1945, al final de la Segunda Guerra Mundial, el ejército soviético liberó el mayor campo de exterminio nazi, en Auschwitz-Birkenau (Polonia).
Como sabemos, éste no fue el único, pero sin dudas fue el más paradigmático centro de implementación de la llamada “solución final”. Ese día, allí, al igual que en Treblinka, Chelmno, Sobibor, Bergen-Belsen y en otra cantidad de campos de concentración, de trabajos forzados y de exterminio, los soldados aliados se encontraron con la realidad en todo su dramatismo, la que no había sido conocida aún por el mundo. Realidad de la que se hablaba, pero de la que jamás podría la comunidad internacional, imaginar su verdadera dimensión.
La lección que nos brinda la historia es que a este extremo no se llegó de un día para el otro. Antes de llegar a la barbarie, al exterminio de millones de inocentes en “la solución final”, ocurrieron hechos gravísimos, que revelaban en la sociedad de la Alemania de entonces, una situación de falta de conciencia cívica, de cultura democrática, de respeto por los derechos fundamentales mínimos para lograr la convivencia pacífica entre los que no piensan o no son iguales, situación que fue aprovechada por un proyecto político: el del Nazismo, el de la construcción de “una nueva comunidad racial alemana”; de la creación de una comunidad nacional homogénea con la exclusión de los no arios.
Como siempre, los hechos terribles de las peores dictaduras, no ocurren de un día para el otro. Son precedidos por años de deterioro de los valores humanos esenciales, de violencia enraizada en la sociedad, de descaecimiento de las instituciones democráticas y en definitiva de la pérdida paulatina del concepto ético y moral fundamental de la democracia que es el respeto por los demás y por sus ideas aunque estas sean diferentes.
El crimen contra la humanidad comienza con una palabra común: desprecio.
Debemos insistir en la dimensión de la barbarie, que no fue solamente el asesinato de millones de seres humanos. A los judíos les quitaron todo, en vida y aún después de muertos. Primero su ciudanía y sus trabajos, después sus bienes, más tarde su libertad e identidad. A los sanos les quitaron hasta el último aliento en el trabajo esclavo; hasta sus pelos fueron aprovechados para rellenar colchones o sellar periscopios. Y a los enfermos les utilizaron como cobayas para sus experimentos. Hasta después de muertos muchos cuerpos fueron utilizados para hacer jabones.
La sociedad alemana tuvo la responsabilidad mayor, por haber aceptado a Hitler y al nazismo, que nunca ocultaron sus propósitos racistas, pero el antisemitismo no fue, ni es, una enfermedad alemana, sino una plaga muchísima más extendida, y con raíces todavía no extirpadas en sociedades cultas y democráticas, según han venido a recordarlo incidentes muy cercanos.
Nuevos nacionalismos y fundamentalismos, como el iraní, niegan el Holocausto y realizan su propaganda tratando de hacer que sea una verdad controvertida.
Los brotes de neo nazismo se pueden ver en diferentes países a través de internet o incluso en publicaciones conocidas.
Hace pocos días en la publicación argentina “Página 12” apareció una caricatura titulada «Una aventura de David Gueto, el DJ de los campos de concentración. En: FieSSta» (Con la SS símbolo del cuerpo de elite nazi).
El propio periódico Página 12, en la edición posterior pide “disculpas por haber provocado angustia o dolor” excusándose “con todos los que pudieran sentirse afectados”.
Estas son claras manifestaciones nazis, como aparecían en aquella Alemania de la pre guerra, por lo que compartimos los conceptos del Comité Central Israelita del Uruguay (que para su difusión reproducimos), expresados en su comunicado del 23 del corriente.
Por ello, porque el mundo no está libre de repetir trasnochados sueños dictatoriales, nuestra voz debe ser clara y fuerte, para no permitir el olvido y para colaborar todos los días con el mantenimiento de la democracia y la libertad.
Felizmente nuestro Parlamento año tras año realiza el homenaje previsto por la resolución de Naciones Unidas y el año pasado aprobó la ley 18.768, con la iniciativa originalmente presentada por el entonces Diputado Tabaré Hackembruch Legnani en el período pasado y vuelto a presentar en marzo de 2010 por los Diputados Magurno, Espinoza y Osorio dándole fuerza de ley a ese día especial y para que legalmente haya obligatoriedad de que las emisoras del Servicio Oficial de Radio y Televisión, SODRE, destinen parte de su programación a los efectos de dar cumplimiento a la resolución 60/7 de ONU, cosa que se cumplirá también mañana a la hora 20 con una cadena nacional por parte del Poder Ejecutivo.
Igualmente se dispone que la ANEP implemente la incorporación en los planes de enseñanza primaria y secundaria de todo el país, el Programa de divulgación de las Naciones Unidas sobre el Holocausto, dispuesta en dicha resolución.
A la memoria de las victimas del holocausto…
01/Feb/2012
Opinar, Tabaré Viera